Permitamos. . .


Este es el proceso de meditación que deberíamos practicar todos, todos los días:
Cada día por 10 a 15 minutos, y no por más tiempo, nos sentamos solos en un lugar tranquilo.  Puede ser bajo un árbol, tal vez en nuestro automóvil, en el baño, o en alguna parte donde no fuésemos interrumpidos.
Haremos todo lo posible por ignorar los sentidos.  En otras palabras, corremos las cortinas si el día está muy iluminado.  Cerramos los ojos, y pensamos en un lugar sin mucho ruido. Podemos poner o no música, queda a nuestra discreción. Hay cierta clase de música que produce efectos beneficiosos, pero tiene que ser tal, que no estimule el pensamiento.
Nos enfocamos en nuestro interior, concentrándonos en la respiración, observando cómo el aire entra y sale de nuestros pulmones. Las inspiraciones y expiraciones deben ser lo más profundas y largas posible. Y entonces con una expansión completa de los pulmones soltamos el aire lentamente.  Nuestra intención debe llevarnos a vivir ese momento y estar concientemente pendientes de nuestra respiración.  Esa es nuestra responsabilidad.  Debemos alejar esos pensamientos que aparecen de repente, tales como: preparar de desayuno, peinarnos el cabello, dónde está alguna persona que nos interesa. Tampoco debemos pensar en el ayer ni en el mañana, sólo, enfocarnos en el aire que entra y sale.
Ahora bien, durante este proceso, dentro de dos o tres días van a empezar a sentir un desapego de la experiencia física.  Como una sensación de adormecimiento, cuando lo estén haciendo, algunos lo describen como ni siquiera distinguir entre un dedo y la nariz.  Algunos si permanecen con los ojos cerrados, y nosotros recomendamos eso, pueden empezar a ver movimientos de luces bajo sus párpados, o aún destellos de colores.
No existe el `correcto ’o `incorrecto’ en este proceso de meditación. No hay nada que deberían de alcanzar, este es un “estado de permitir”.  Este es un estado donde por unos pocos minutos, ustedes dejan de manejar su vida.  Dejan de hacer que algo suceda.  Este es el tiempo en que ustedes permiten El momento en el que le dicen a su creador, a su fuente de energía, a su ser interior, a su Dios: “Estaré aquí en un estado de permitir.”  Y ¿qué estoy permitiendo?  Estoy permitiendo que la energía fluya con pureza sin contradicciones dentro de mí.
Si nos proponemos estos 15 minutos de este esfuerzo diario cambiará nuestra vida; pues la Meditación nos coloca en un estado de dejar que fluya la energía vital universal.  Nos sentiremos mejor en el momento presente y llenos de energía cada vez que terminemos de hacerlo.  Puede que pasen unos 14 minutos, dice el Maestro, antes de que experimentemos cualquier estado de desapego.  Puede que no nos demos cuenta de haber logrado ese estado de separación, pero no importa, estamos progresando enormemente cuando nos permitimos “ser”.


Notaremos un gran beneficio inmediatamente y las cosas que hemos estado queriendo empezarán a mostrarse.  “¿Por qué pasa eso? Porque siempre ha sido así, respondió el Maestro: Pide y recibirás.  Nunca ha sido “pide y haz algo correcto y se te dará.” Es pide y permite. Pide y permite.
De esta manera, cada día habremos estado pidiendo, habremos estado enviando al Universo una serie de peticiones e intenciones, mientras permitíamos dejar fluir nuestra Energía. Lo que sucedió durante ese tiempo de permitir, es que incorporamos y organizamos dentro de nuestro campo energético una vibración que, hasta entonces no estaba.

Fuente: de las enseñanzas de mi Maestro S.Saavedra

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