¡Los guacamayos no se divorcian!

¡Siempre están haciéndose arrumacos y dándose besitos!



Los guacamayos o guacamayas son un género de aves de origen americano, pertenecientes a la familia de los loros. Se caracterizan por tener cola larga, un fuerte pico y un plumaje maravilloso de varios colores: desde el rojo hasta el azul, pasando por el verde y amarillo y sus combinaciones: Amarillo y azul, Escarlata y Rojo y verde, para citar algunos ejemplos.
De las trece especies, seis ya han desparecido, principalmente las que poblaban las islas Antillas y Bahamas. Habitan desde las selvas de México hasta la Argentina. Se alimentan de insectos y bayas, viven en los árboles o en cuevas cavadas con sus propios picos en los “morros”, barrancas o cerros y anidan en parejas. Su tamaño difiere según la especie, por lo tanto es variado. En la naturaleza viven en bandadas y se trasladan de un lado a otro emitiendo chillidos. Presentan la capacidad de imitar la voz humana y repiten palabras sueltas y hasta frases completas. Cuando crían a sus pichones permanecen en silencio.
El ara jacinto de Brasil y Bolivia, que mide 1 m, es el loro más grande del mundo. Su longitud es más de tres veces superior a la del menor de los guacamayos, un ave de 30 cm., natural del noreste de Sudamérica.
Estas simpáticas aves son muy demandadas por los humanos y se exportan en gran número, legal o ilegalmente.
Las especies que habitualmente son más vendidas en las pajarerías son: el guacamayo azul y el guacamayo rojo.


Algunas especies se encuentran en peligro de extinción debido a la caza sostenida de esta belleza de la Naturaleza. Su captura sin control y la degradación del Medio Ambiente amenazan seriamente su existencia.

Los Guacamayos son fácilmente domesticables lo cual facilita su cautiverio aunque no estén en jaulas. Ellos son libres, son mimosos entre sí, pueden vivir hasta 70 años o más, a diferencia de los loros pequeños que viven de
10 a 20 años y los “amazonas” del Brasil que llegan a vivir de 40 a 60 años. Eligen su pareja y no la cambian jamás. Son un ejemplo de Vida.
Por eso, los que los amamos, como yo, debemos contribuir a su repoblación y respetar su propio hábitat: La Madre Naturaleza.

Los loros o papagayos, poseen una inteligencia comparable con la de los primates, capaces de reproducir sonidos que oyen en su entorno y de pronunciar palabras, e incluso, frases enteras.
El mejor imitador del habla humana es el loro gris africano o yaco. Los amazonas son otros loros con grandes dotes para el habla. La capacidad de hablar de los loros como los humanos es posible gracias al gran desarrollo del cerebro. Tienen una cabeza grande, por lo cual su capacidad craneal permite albergar un cerebro bastante desarrollado. La forma típica de su lengua, musculosa y muy móvil también contribuye a que puedan hablar y les permite proferir una gran variedad de sonidos con los que se comunican entre sí, especialmente los que viven en grupos en el follaje espeso de la selva. En cautiverio, gracias a su lengua especial y a su gran inteligencia pueden aprender a hablar.
Sin embargo, cuando viven en forma salvaje, no imitan a otros animales.
Aunque los loros no conocen el significado de las palabras que pronuncian, si que son capaces de decirlas en la situación adecuada porque saben asociar una determinada frase en una situación concreta.

Los loros viven en grupos, en colonias o en parejas, pero raramente viven solos, puesto que se trata de animales con virtudes llamadas por los estudiosos “sociales”, si bien su grado evolutivo los aleja de tal clasificación. En estos animales, la monogamia es muy común, una misma pareja de loros es para toda la vida.
Las crías de los guacamayos son las que más tardan en abandonar el nido, entre 1 y 4 meses.




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