Ni tan, tan. . .Ni muy, muy. . .

El Cuerpo, a través de nuestra mente, muchas veces nos habla y no lo escuchamos.

Seguramente, los preconceptos y prejuicios del Universo Nutricional, creados por distintos motivos que no constituyen tema de discusión en este mensaje, han establecido una clasificación, siguiendo leyes también universales, por ejemplo la de los “opuestos”: malo-bueno y así hemos internalizado que: las masas, tortas, crepés, alfajores, hamburguesas, pizzas, salchichas, papas fritas y pastas son alimentos “malos”. En cambio la leche, el queso, el yogurt, las frutas y las verduras, son “buenos”.


Si realmente aprendiéramos a escuchar la voz del Cuerpo seríamos más sabios y por supuesto, más sanos. Lo malo o lo bueno no son los alimentos en sí, sino el desequilibrio, el exceso. Si alguien come solamente alfajores, algo no anda bien y si otro, no come nunca un alfajor, sucede lo mismo.


Muchas veces sentimos la necesidad de comer algo dulce y en nuestra mente se aparece un “Demonio” en forma de chocolate que parece llevarnos al pecado, a la perdición. Esa es la idea estereotipada que debemos desplazar de nuestras mentes.
La clave está en cuidarnos en el presente y en pensar en un futuro en que nos veamos fuertes y normales, con ganas de vivir, sin tanta medicación y comiendo de todo en su justa medida. Al respecto, debemos tomar buenas decisiones, buscando equilibrarnos, escuchándonos hacia adentro: Cuando la mente dice: Estoy satisfecho, parar de comer. Cuando nos reclama algo salado, probar una papa frita o unas rodajitas de salame. Verán que ese deseo no se repite siempre, si aprendemos a ser equilibrados y a medirnos, sin descontar nada.
No por esto creamos que podemos comer grasas o sodio en cantidades y que no tenemos que leer los conceptos nutricionales que cada alimento procesado trae. Todo lo contrario, pero sin demonizar un alimento.
Para dos investigadores argentinos de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en la materia, Sergio Britos y Agustina Saraví, "todo es relativo". En su investigación, combinando diferentes sistemas descriptos por la literatura científica, los especialistas construyeron una matriz para evaluar la calidad nutricional de los alimentos y llegaron a establecer una "línea de corte" para utilizar como referencia cuando se leen las etiquetas de información nutricional:
 "Aquellos alimentos que tienen no más de 120 calorías, no más de 3 g de grasas o no más de 1 g de grasas saturadas por porción, son de calidad buena o muy buena -explican Britos y Saraví-. Tienen mejor calidad nutricional que los que tienen más de 150 calorías, más de 5 g de grasas o más de 3 g de grasas saturadas."


Y en opinión del Dr. Britos: “. . .probablemente la nutrición sea una de las disciplinas que más se prestan a la charlatanería. Sobre alimentos y sobre fútbol todos tenemos una receta. Sin embargo, lo importante es no enrolarse en fanatismos. Todo se puede comer, dependiendo de la cantidad, de la frecuencia." 

Fuente:
A la mesa / Investigación del programa de agronegocios de la UBAPrejuicios y verdades sobre una correcta alimentación
Desarrollaron un método para evaluar la calidad nutricional de los alimentos
lanacion.com | Ciencia/Salud | Domingo 11 de julio de 2010

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