¿Por qué no?


A veces, no queremos escuchar “Consejos” porque los consideramos palabras sueltas, muy repetidas en libros, publicidades televisivas, incluso en Internet que persiguen un interés. Esto es cierto: Todas las acciones del hombre buscan satisfacer un interés, originado en una necesidad. Eso no lo podemos criticar.

Por lo tanto, tenemos que tener en claro que depende de nosotros mismos, aceptar, revisar, aplicar y autoevaluar esos “Consejos” que a veces nos molestan porque los vemos comerciales o conductivos.
Lo cierto es que en el diario convivir, es positivo trabajar la voluntad para encontrar el camino hacia las soluciones más que hacia los problemas.
Algunos consejos:

“Si quieres los tomas, si no, los dejas”


  1. Preguntémonos “cómo” en cambio de “por qué”. Este último paraliza, el primero ayuda a encontrar la solución.

  1. Propongámonos metas razonables si queremos arribar a un resultado buscado. Los problemas se resuelven de a poco,  dando pequeños pasos.

  1. Valoremos nuestros avances en vez de lamentar nuestros errores. Tenemos que desalojar de nuestra mente y de nuestro corazón ese cultural “sentimiento negativo” que nos hace remarcar los desaciertos sin valorar los logros.

La costumbre crea los hábitos, buenos y malos. Nos han enseñado a ver todo negro, por eso estamos cómo estamos y no apreciamos tantas cosas positivas y buenas que nos rodean, ni siquiera las que existen en Nosotros mismos. 

No nos preguntemos “Porqué fallé” sino “Cómo puedo mejorar”.




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