Las rutas del té I

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A mediados del Siglo XV, el uso del té en la India estaba muy extendido. Los portugueses son los primeros europeos que tomaron contacto con esta bebida.
Sin embargo, fueron los holandeses los que llevaron el primer cargamento de té desde Japón a Ámsterdam (Holanda) hacia 1610, por iniciativa de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales. En Francia no aparece la nueva bebida hasta 1635 o 1636. 



En Inglaterra, el té negro llega a través de Holanda y de los cafeteros de Londres que lo pusieron de moda hacia 1657. El consumo de té solo adquirió notoriedad, en Europa, en los años 1720-1730. Empieza entonces un tráfico directo entre China y Europa. Para este momento, aún el consumo en Europa oriental era mínimo y casi exclusivo de Holanda e Inglaterra. Francia consumía muy poco, Alemania prefería el café y España era aún menos aficionada. A finales del siglo XVII el café se había convertido en la bebida más popular en Alemania y en Francia, y el mercado del té sólo crecía en Rusia y en Inglaterra Pero, con el tiempo y con la ayuda de los comerciantes europeos, el té llegó a todo el mundo, tanto para su cultivo como para su consumo.
En Inglaterra llegó a todas las clases sociales, pobres y ricos lo bebían.


El destino del té en Gran Bretaña adoptó un giro afortunado en el año 1662, cuando el rey Carlos II se casó con la princesa portuguesa Catalina de Braganza. La nueva reina era una consumidora de té desde mucho antes de llegar su boda y trajo con ella, como parte de su dote, una caja de té de China (270 kg aproximadamente). Durante el siglo XVIII el té se convirtió en la bebida más popular de Gran Bretaña. Hoy, tomar té es una de las características del Reino Unido.

Fuentes:

El tiempo pasa que no sea en vano 

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