¿Beber café?

El vapuleado café


Un artículo publicado en  mayo de este año en la Revista New England Journal of Medicine, ha planteado dudas sobre los efectos del café o de alguno de sus componentes, sobre nuestra salud. Sabido es que, en este tema del café la “Biblioteca” está dividida, como debe ser y sabido es también,  qué difícil resulta acomodar las opiniones en el justo medio. Lona Sandon, dietista registrada y profesora asistente de nutrición clínica del Centro Médico de la Universidad de Texas, Southwestern, en Dallas, dijo que, “. . . el nuevo estudio parece confirmar lo que la mayor parte de la investigación hasta la fecha ha sugerido: beber café no es malo.”
"Ahora, este estudio va más allá y sugiere que en realidad podría ser útil", añadió Sandon.
La especialista, aclaró que aún está por verse si se trata de la cafeína, los antioxidantes benéficos o fitoquímicos en los granos de café, o simplemente algo relacionado con el estilo de vida.
Pero, ¿cuál es la conexión? Aún no lo sabemos. Mientras tanto podemos continuar aplicando en beneficio de nuestra salud, aquel principio que sigue vigente: Todo exceso es malo.
He aquí el artículo en cuestión que vale la pena leer, acompañados de un café Express.

Los adultos mayores que consumen tres o más tazas de café al día podrían reducir su riesgo de muerte por causas comunes en diez por ciento, en comparación con los que no beben café, sugiere un estudio del Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU.
El hallazgo se aplica a personas de 50 a 71 años que beben café con cafeína o descafeinado. Y sugiere que beber café se asocia con un descenso en las muertes por enfermedad cardiovascular, enfermedad respiratoria, accidente cerebrovascular (ACV), diabetes, infecciones, lesiones y accidentes.
Pero el equipo enfatizó que todavía no está claro de qué forma el café podría conferir un beneficio de salud, y que el estudio no establece una relación causal.
"Creo que es realmente importante apuntar que nuestro estudio fue solo observacional", señaló el autor líder Neal Freedman, investigador de la división de epidemiología y genética del cáncer del Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU. en Rockville, Maryland.
"Eso significa que simplemente les preguntamos a las personas cuánto café bebían y les dimos seguimiento", explicó. "Pero beber café es solo una de muchas cosas que la gente puede hacer. El café se asocia con muchas conductas distintas. Así que no sabemos qué otra cosa podría afectar esta asociación".
Por ejemplo, los que consumen café tienden a fumar más, una importante causa de muerte, anotó Freedman. "Así que cuando observamos la asociación por primera vez, hallamos que los bebedores de café en realidad se enfrentan a un mayor riesgo de muerte, y solo cuando descontamos el tabaquismo hallamos una relación inversa".
Para el estudio, los investigadores se enfocaron en los hábitos dietéticos de unos 400,000 hombres y mujeres inscritos en el Estudio de la dieta y la salud de los Institutos Nacionales de Salud y la AARP, entre 1995 y 1996. Ninguno de los participantes tenía antecedentes de cáncer, ACV ni enfermedad cardiaca al inicio del estudio.
Cada participante fue cuestionado sobre su consumo de café, que varió de cero a una categoría máxima de seis tazas al día o más. La salud de cada participante se rastreó hasta finales de 2008 o hasta la muerte.
Los resultados mostraron que beber incluso una taza de café al día se relacionaba con un menor riesgo general de morir y un menor riesgo específico de morir de muchos de los problemas de salud pública más graves de hoy en día.
"En el futuro debemos observar los muchos distintos compuestos del café", añadió. "Además de la cafeína, el café contiene otros mil compuestos y antioxidantes, algunos de los cuales podrían ser beneficiosos y otros no".
También hay que explorar la preparación del café, anotó Freedman. "Porque a muchas personas les gusta el café de filtro, mientras que otras tienen máquinas de expreso o cafeteras francesas. Y los granos se pueden tostar a distintos grados. Y cada una de esas opciones afecta el compuesto. Y no sabemos si esto también afecta la asociación con la enfermedad", explicó.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTES: Neal D. Freedman, Ph.D., investigator, division of cancer epidemiology and genetics, U.S. National Cancer Institute, National Institutes of Health, Department of Health and Human Services, Rockville, Md.; Lona Sandon, R.D., assistant professor of clinical nutrition, University of Texas Southwestern Medical Center at Dallas; May 17, 2012, New England Journal of Medicine

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