Sin el antifaz

Un mal de nuestros tiempos





Estaba yo sentada esperando mi turno en una farmacia de mi ciudad, a la que había ido para tomarme la presión arterial, por recomendación de mi cardiólogo. Como sabido es, más para los lectores de este Blog, Los años no vienen solos. . . y cuando la curva de la vida endereza hacia la otra mitad (es mi aspiración), uno debe cuidarse más. No tanta grasa, no tanta sal, no tanto dulce, platos más pequeños, para estar mejor y sentirnos sanos y fuertes, además, por supuesto, de pensarlo y repetir en silencio nuestro pensamiento con el fin de convertirlo en realidad. Pues bien, “vamos al grano”, mientras esperaba, como les decía, me alarmó la situación que observé: un señor mayor, un joven extraño en su aspecto, una linda señorita con apariencia de deportista, una señora conocida por mí, quien no me vio, todas estas personas, en un lapso de quince minutos, entraron a comprar ansiolíticos o tranquilizantes o metabloqueantes, inhibidores, antidepresivos o como quieran llamarlos.
Una vez que llegó mi turno, pregunté al farmacéutico, con quien tengo la suficiente confianza, por dicha demanda, a lo que me respondió: “Y. . .estamos todos locos, toda la gente está con trastornos de ansiedad”.
No dije nada, el profesional había dicho una gran verdad muy conocida y que me incluía.
En mi caso fue necesaria la medicación y la terapia cognitiva y cognitivo-conductual, apoyada por las técnicas del manejo de nuestra energía, como el Reiki en sus diversas formas de manifestarse, Yoga , Meditación y  Balancing.
Todo suma. Pero, no nos descuidemos, estamos viviendo tiempos de cambios evolutivos. La tierra tiembla y el ser humano también. Poco a poco debemos dejar las ligazones que en tiempos modernos nos han llevado a la consumición de tales “pastillitas” para reemplazarlas por métodos no invasivos que en forma de terapias psicológicas o de terapias alternativas nos darán un poco de sosiego.


Para conocer más
Palabras del Dr. Ricardo Ros
La ansiedad suele comenzar con pequeños síntomas que, si no se tratan, comienzan a generalizarse. Poco a poco, cada vez hay más cosas que generan ansiedad. Muchas veces esos primeros síntomas desaparecen y siguen otros diferentes.
La mayor parte de las terapias tratan de cambiar los contenidos de los miedos o tratan de que te enfrentes a esos miedos. Si tienes miedo a conducir, oblígate a conducir. Si tienes miedo a hablar con gente desconocida, oblígate a hacerlo. Esto suele generar más miedos y hace que se pase muy mal. Si fuera tan fácil enfrentarte al miedo, y si enfrentarte al miedo tuviera resultados, ya lo habrías hecho hace tiempo.
La ansiedad se produce porque tu cerebro interpreta que tu vida está en riesgo. Si tienes miedo a los leones no será buena idea enfrentarte a los leones. La solución a la ansiedad no consiste en enfrentarte a los miedos, sino en cambiar esa interpretación que hace tu cerebro.


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