Ese maravilloso alimento nuestro

Parte I


Hablamos de los huevos, y, de todos los que se consumen, de los de gallina. Efectivamente, los huevos que servimos en nuestro plato, fritos, duros, revueltos o en omelette, con jamón, con cebolla, con tomate, con queso y que suelen tomarse en el desayuno, o en otros momentos del día, según donde vivas, constituyen un alimento muy completo, rico en muchos nutrientes esenciales que garantizan el buen funcionamiento del organismo humano.





Sin embargo, desde hace bastantes años a la fecha hemos presenciado un derrocamiento de sus virtudes alimenticias, por parte de médicos, nutricionistas, dietólogos, programas de TV, revistas, etc. a tal punto que se los ha inculpado haciéndolos responsables de enfermedades cardíacas, ya que, según esta porción de la Biblioteca, aumentan el colesterol malo que colabora en el engrosamiento de las arterias produciendo una obstrucción en las mismas, por las que circula nuestro flujo vital: la sangre.



Así, se ha pregonado, siempre según los especialistas, que:

Por su alta cantidad en colesterol, este alimento no es recomendable para personas que tengan un nivel de colesterol alto en su sangre.

Y así se construyó, una creencia popular, según la cual, consumir huevos aumentaba las posibilidades de sufrir un infarto o cualquier otra enfermedad cardiovascular. Durante muchos años el consumo de huevos estuvo restringido, en aquellas dietas para tratar y prevenir la hipercolesterolemia y las enfermedades cardiovasculares.

Asegura la Dra. Aliza (www.vidaysalud.com) que ciertamente los huevos tienen un alto contenido en colesterol, tanto como la carne de pato o como el hígado vacuno, entre otros, sin embargo, no todo el colesterol que se come afirma, va directo al torrente sanguíneo y a tapar las arterias. En la mayoría de los casos, sólo una pequeña parte del colesterol que hay en los alimentos pasa directamente a la sangre. Es decir: no por el hecho de que te comas un huevo en el desayuno, la próxima vez que te revisen los niveles de colesterol van a estar más elevados.



El colesterol alto se debe a muchos factores, no sólo a la ingesta de huevos. Sus niveles varían de persona a persona, de acuerdo con las características de cada organismo. Estudios recientes han demostrado y confirmado que el huevo es un alimento vital para el ser humano y, que su consumo aporta un sinfín de beneficios para la salud, razón por la cual no debemos quitarlos de nuestra dieta, sin antes consultar al profesional adecuado o sin informarnos correctamente. Actualmente, tras diferentes estudios científicos realizados, Se ha comprobado que lo que incide negativamente sobre el colesterol sanguíneo es la relación entre el consumo de grasas saturadas sobre las insaturadas y no el colesterol de la dieta, como erróneamente se creía.



Hoy, la otra parte de la Biblioteca brega por desarraigar el mito y aconseja consumir huevos de gallina sin temores. Los que va a la vanguardia afirman que, tres huevos diarios es una cantidad segura y saludable. Los recatados prefieren indicar un huevo por día, mientras que otros estudiosos del tema, proclaman que la medida justa son uno o dos huevos, tres veces a la semana.
Por lo tanto, es de desear que los profesionales actualizados aclaren a sus pacientes que se puede consumir una unidad de huevo diaria, si se goza de un buen estado de salud.



Concluimos sabiendo que son muchos los factores que aumentan el colesterol en sangre, y todos ellos relacionados con los malos hábitos de vida, por lo tanto, son esos hábitos y costumbres poco saludables los que deben modificarse y no caer en la restricción de un alimento tan saludable como el huevo.


Para reafirmar lo investigado, les dejo este video ilustrativo que obtuve de You Tube 





Algunas Fuentes:



(Continuará)

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