Mi ciudad (II)

8 de abril, día de Alta Gracia, mi ciudad

¡Bienvenidos a mi casa!



Se reconoce como día del origen de Alta Gracia el 8 de abril de 1588, momento de encuentro de las culturas aborigen y española en el Valle de Paravachasca.

Se reconoce el día 24 de septiembre, fecha de la festividad de la Virgen Nuestra Señora de la Merced, Patrona de esta comunidad.

Cuando se trata de identificar a Alta Gracia, en todo tipo de grafía escrita o artística, la Iglesia de Nuestra Sra. de la Merced, ha sido y es,  el ícono distintivo.

Gentileza de Fernando Bepmale

Gentileza de Fernando Bepmale
Gentileza de Fernando Bepmale
Gentileza de Fernando Bepmale
Cuentan los libros que. . .
(1588-1767)

Entre 1588 y 1767, en el amplio valle denominado Paravachasca por sus habitantes nativos, y ubicado al sur de la recién fundada Córdoba de la Nueva Andalucía, por Don Jerónimo Luis de Cabrera, esto es sucintamente lo que ocurrió:

Don Juan Nieto, compañero de expedición de  Don Jerónimo Luis de Cabrera, recibe, el 8 de abril de 1588, aquellas tierras en merced, convirtiéndose así, en su primer propietario, con los títulos de acuerdo a las leyes de la Corona española; inicia la explotación de la encomienda, habilitando casas, ranchos y corrales de piedra, dando forma a una pequeña estancia, a la que llamó Potrero de San Ignacio de Manresa.


Habiéndose casado con Estefanía de Castañeda, de tal unión nace una hija.En el año 1609, Don Juan Nieto fallece y las tierras de Paravachasca pasan a manos de su esposa e hija.

En el año 1612, y habiendo fallecido aquélla, su viuda contrae nuevo matrimonio con Don Alonso Nieto de Herrera, quien sin tener ningún parentesco con el primer propietario se hace cargo del manejo de todos los bienes de la familia y funda la  Estancia de Nuestra Señora de Altagracia, otorgándole tal nombre en honor a la patrona de Garrovillas de Alconétar, su pueblo natal en España.

En el año 1623 fallece su esposa Estefanía, heredando sus bienes. Al enviudar por segunda vez, Alonso Nieto de Herrera, en soledad y sin descendencia de ambos matrimonios, decide (1643) ingresar a la Orden de la Compañía de Jesús, donando a ésta todos sus bienes.

“…Y ansi siguiendo la voluntad de nuestro buen Dios y Señor, de mi agradable voluntad, por servir a su divina majestad otorgo por la presente que desde ahora para siempre jamás hago gracia y donación plena, perfecta e irrevocable que el derecho llama inter vivos al Colegio de la Compañía de Jesús de esta ciudad de los bienes muebles y pastos que el Señor me ha dado que son los siguientes:
La Estancia nombrada Nuestra Señora de Altagracia a 5 leguas de esta ciudad, poco más o menos conforme a los títulos que de ella tengo…”

Dice en parte la escritura de donación, dada en Córdoba el 24 de junio de 1643.

Gentileza de Fernando Bepmale

Cuando los Jesuitas llegan a la Estancia de Altagracia, comienza en la misma una época de gran progreso, cuyo esplendor  se mantiene hasta 1767, año en que los miembros de la Orden son expulsados de todas las misiones en América, pasando sus bienes a ser administrados por una Junta de Temporalidades. Los esclavos negros son llevados a Córdoba y la Estancia de Alta Gracia queda prácticamente abandonada.

Sus obras arquitectónicas perduran hasta la actualidad.



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