¿Quiénes o qué cosas roban nuestra energía?

Como he comentado anteriormente, hace un tiempo comencé a ver en la Red varias y distintas publicaciones sobre un texto atribuido al Dalai Lama.
Dicho texto se titula: “Los diez ladrones de tu energía” Decidí analizar estos consejos a la luz de mi pensamiento.



Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.

Frente a una situación en la que está comprometida la conducta de otra persona con quien te relacionas y que no es tal cual tú te lo imaginas, o quisieras que fuera, la vida nos enseña que es imposible cambiarlo. A la larga o a la corta terminamos aceptándola o rompiendo esa relación. Sólo nosotros podemos modificarnos. No podemos hacerlo con el otro. Si nosotros cambiamos, el entorno cambia. Una lección difícil de aprender, pero que vale la pena intentar.
Yo la intento.



Puede concluirse, y debemos comprender que es conveniente para nuestra propia salud mental y emocional  aprender a aceptar al otro como individualidad (cuesta) con sus características propias, emergentes de su esencia y, que si queremos influir en algo sobre él, el cambio debe comenzar en nosotros.




Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.



Situación difícil de entender. Perdonar es complicado, no es tan simple como decirlo. Es más fácil pedir el perdón que otorgarlo. Muchos lo confundimos con el olvidar. Dejar ir una situación dolorosa es liberarse de ella. No sé si es lo mismo que perdonar.
El perdón siempre ha estado vinculado a las creencias religiosas o espirituales de cada uno. Lo que sí es cierto es que vivir con rencor recordando lo que nos hicieron mal, toma nuestra energía a bocanadas. Eso es lo que no debemos permitir.


Puede concluirse,  que es conveniente y necesario para nuestra propia salud mental y emocional  alejar de nuestros recuerdos esas malas acciones de nuestros semejantes que nos han hecho daño. Como dice el dalai Lama:¡Perdona! 
Eso queda librado a la conciencia de cada uno. Yo todavía no consigo identificar el perdón, pero sí, he practicado el olvido y la no revancha. Cuanto antes nos liberemos del dolor que nos causaron, mejor viviremos.


Las que gustaron

¡A preparar un Gatuzo!

El Che: Un niño que creció

¿Quién fue Benazir Bhutto?

El Che: Un hombre que fue niño

Volviendo a mi casa virtual