Seguimos hablando del pantalón (IV)

Con esta entrada vamos concluyendo la comentada nota sobre una verdadera historia de poder escrita por la mujer de todos los tiempos que, tan claramente, la investigadora francesa Christine Bard, ha sabido recopilar, mostrando al mundo, cómo una prenda - el pantalón - logró transformarse  en  símbolo de la lucha  en pos de la igualdad de género y contra la discriminación.


Remarca la autora un hecho significativo en el uso generalizado del pantalón por la mujer desde fines del siglo XIX: la democratización de la bicicleta. El historiador Christopher Thompson, que se interesó en las ciclistas, considerándolas “el tercer sexo”, diagnosticaba una doble revolución en la vestimenta y en el terreno sexual, que se operaba en la burguesía urbana.

“Es verdad que el desarrollo de ese deporte ha hecho dar al sexo femenino un paso importante en el camino de su emancipación, de la afirmación de su personalidad, escribió en 1896. “Esta revolución en la ropa podría tener, moralmente, una consecuencia muy grave [...]. Por primera vez, sin que la ley pueda garantizar al hombre el monopolio, la mujer le disputa el atributo masculino por excelencia: el pantalón.”
Sin embargo, para Christine Bard fueron las dos guerras mundiales las que provocaron el mayor desafío social en el uso del pantalón por parte de la mujer. Su utilización se extendió a todos los sectores de la sociedad por razones prácticas: a las fábricas, a las fuerzas armadas y a la calle. En Estados Unidos, Alemania, Inglaterra o Francia, las mujeres lo usaban y las revistas lo mostraban.
Más tarde, destaca Bard:“En plena Guerra Fría, el pantalón se inscribió claramente en el campo de la libertad, mientras que en la Unión Soviética la voluntad igualitaria y la hostilidad a una moda burguesa sirvieron de pretexto al rechazo de esa excentricidad”, anota Bard. Vestimenta tabú para las autoridades soviéticas, el pantalón estuvo, sin embargo, presente en los desfiles de moda de todos los países del Este. Y si bien terminó por popularizarse en las ciudades alrededor de 1970, las viejas generaciones soviéticas nunca llegaron a aceptarlo
(continuará)


Fuentes:
Viernes 19 de noviembre de 2010 
http://www.lanacion.com.ar ( extenso artículo de la Corresponsal en Francia Luisa Corradini)

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