El pantalón ¿Símbolo del poder? (3)


Ya vimos, en esta apasionante historia sobre el pantalón que, acaecida la Revolución francesa, a partir de la toma de La Bastilla el 14 de julio de 1789, luego de prolongados conflictos sociales y políticos que convulsionaron Francia, se pone fin al anterior Sistema político, conocido como el antiguo Régimen, marcando el final definitivo del absolutismo y dando a luz  un nuevo régimen donde la burguesía, y en algunas ocasiones las masas populares, se convirtieron en la fuerza política dominante en el país.
Por solidaridad revolucionaria y comunión de ideales, también las clases altas progresistas cambiaron sus culottes (calzón ajustado a la rodilla, o mejor dicho algo similar a lo que hoy, llamamos calzas) por el pantalón (es decir por las antiguas bragas de las clases populares, una prenda más suelta) e inauguraron así una nueva era.
Rompiendo con el aspecto frívolo de las aristócratas, los hombres permitieron a las ciudadanas revolucionarias reivindicar el uso del uniforme y, sobre todo, parecérseles, al punto de atemorizarlos. A cambio, ellos renunciaron a los colores vivos y a mostrar sus piernas. Esa ruptura política dejó de manifiesto una aspiración a la libertad y a la igualdad. Libertad de movimientos e igualdad de sexos. Aunque... si cada cuerpo era un ciudadano, el masculino lo fue siempre un poco más, explica Christine Bard.

Con el retorno del lujo durante el Directorio (de 1795 a 1799), una ordenanza prohibió a las mujeres el uso de “prendas de otro sexo” y el Código Napoleónico (1804) reforzó el poder masculino. Al mismo tiempo, si bien el pantalón terminó por transformarse en un símbolo de la lucha femenina por la igualdad de sexos, también podría haber pasado a la historia como emblema de lo que algunos llamaron “el gran renunciamiento masculino”.

Fuentes:(1)Viernes 19 de noviembre de 2010 

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