Parientes cercanos. . .

Parientes cercanos: Estrés, Ansiedad, Angustia.



Todas las personas en este Mundo, para sobrevivir, nos relacionamos consigo mismas y con nuestros congéneres. Surge así una interactuación entre el conjunto, generada por los pensamientos propios. Luego, en el día a día, relacionamos nuestros estados de ánimo con nuestras conductas y con esos pensamientos generados en el devenir propio de la vida, es decir con los acontecimientos diarios, vamos dándole un significado a nuestra existencia; pero a tal significado, les sumamos otros pensamientos que nos trasladan al pasado, a la propia valoración y a lo que esperamos del futuro de nosotros mismos. Pensamos y pensamos. Al mismo tiempo nos damos cuenta, es decir, tomamos conciencia que no todo nos sale como quisiéramos, nos enojamos, primero, nos frustramos después. Muchas veces nos sentimos, usados, humillados, ignorados, excluidos: No somos Nada ni Nadie.
Surge pues: la Tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves. (RAE) o lo que es lo mismo, el Estrés. En esta etapa podríamos controlarnos con numerosas técnicas de relajación y sanación, pero cuando no lo hacemos y caemos en ese: Estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo. (RAE) ya está presente en nuestras vidas, la Ansiedad.
Luego, de la Ansiedad a la Angustia hay un paso, queridos humanos y entonces aparece sigilosamente de un día para el otro “Una crisis de Angustia” un “Ataque de Pánico” o lo que es lo mismo: Un Temor opresivo sin causa precisa. Aprieto, situación apurada. Sofoco, sensación de opresión en la región torácica o abdominal. Dolor o sufrimiento. Gana de vomitar. (RAE) En este estadio ya no sabemos qué hacer y lo digo por experiencia propia.  Yo fui una víctima de estos “parientes cercanos”:
Estrés, Ansiedad y Angustia del mundo actual (¿O de siempre?). En muchos casos se acude al Médico y después viene la derivación al Psiquiatra que es quien medica estos trastornos psicológicos y/o al Psicólogo.
Según las distintas variantes de la Terapia Psicológica, las más difundidas con buenos resultados son: La terapia cognitivo-conductual y La terapia cognitiva. Una mirada integradora y flexible, para poder adaptarse a las demandas particulares que surgen en los consultorios, lleva a los profesionales a aplicar una fusión de estos métodos con la Terapia Gestáltica o bien las practican independientemente.

A propósito de ello, quiero dejar bien aclarado que el Dr. Ricardo Ros, Licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), quien ejerce como psicoterapeuta desde 1980 en Pamplona, España, aplica la Terapia de orientación Cognitiva expresada en su Método “Stop a la Ansiedad” con muy buenos resultados.
Vale la pena volver a leer sus palabras:

“Estoy especializado en el tratamiento de todos los procesos relacionados con la ansiedad y el estrés. ¿Qué es la ansiedad desde mi perspectiva? Una valiosa herramienta que tiene el cerebro humano para ponernos a salvo en situaciones límite, pero que se convierte en una pesadilla cuando el cerebro sigue dando las mismas respuestas sin motivo.
Considero la ansiedad como una extraordinaria herramienta que tiene el ser humano (y, por cierto, también los animales), que se activa en el momento en que nuestro cerebro considera que existe un peligro real para mantener la vida. Los síntomas de la ansiedad hacen que haya una respuesta automática de todo nuestro sistema nervioso con la finalidad de ponernos a salvo. Así como el animal huye del peligro o se enfrenta a él en cuanto lo detecta, los seres humanos respondemos de la misma manera, seguimos teniendo respuestas bastante primarias: sudoración, taquicardia, palpitaciones, un nudo en el estómago, falta de aire, la cabeza que se embota. Hay más de cuarenta síntomas relacionados con la ansiedad.

Pero, ¿qué ocurre cuando nuestro cerebro codifica algo neutro como un peligro real? Lo que ocurre es que el cerebro envía los mismos síntomas de ansiedad, esto es, de huída o de evitación, como si el peligro fuera evidente. También puede ocurrir que ante una situación de peligro real, nuestro cerebro envíe ansiedad, pero sigue enviándola también una vez acabado el peligro. Esto ocurre muchas veces en el denominado Trastorno por estrés postraumático.

Nuestro cerebro tiene una característica muy importante. Cuando algo para él tiene una especial importancia, es decir, cuando se produce una respuesta emocional, sea buena o mala, el cerebro tiende a repetir esa misma respuesta ante el mismo estímulo. Esto se conoce como "anclaje". Un anclaje es una respuesta automática asociada a un estímulo neutro, que se dispara ante la sola presencia del estímulo Por ejemplo, las canciones o los olores son anclajes muy poderosos: olemos un perfume u oímos una canción y despiertan en nosotros recuerdos y emociones olvidadas desde hace muchos años, aquella primera novia, nuestro primer día de colegio, las famosas magdalenas. . . La ansiedad funciona a través de anclajes negativos. Nos quedamos "enganchados" en respuestas automáticas asociadas estímulo supuesto o realmente ansiógeno. Pero es que el cerebro tiene otra característica todavía más importante, para bien y para mal. Si no nos quitamos algo de la cabeza, el cerebro comienza a generalizar el estímulo a estímulos parecidos, en el significado, en la forma, en el simbolismo, en lo que sea. Cada vez hay más estímulos que provocan la misma reacción de ansiedad. Es la sensación que tiene la persona atrapada por un proceso de ansiedad, que cada vez hay más cosas, situaciones, contextos, que provocan respuestas de ansiedad. A veces la ansiedad se va a cumulando hasta que estalla en lo que llamamos crisis de ansiedad o de angustia.

Así como la ansiedad tiene relación con miedos de futuro (¿y si me pasa tal cosa?), la depresión está relacionada con culpas del pasado.


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