Un momento especial. . .


Un poco de esfuerzo y organización, nada más, nos hace falta para iniciar el viaje hacia nuestro interior. Uno de los vehículos que podemos utilizar, en este Camino que vamos construyendo día a día, es sin lugar a dudas: La Meditación.
Cuando el humano medita, prepara un ambiente propicio para dejar su mente en blanco y así poder encontrarse consigo mismo. No es necesario acudir a un Centro yogui o especializado para hacerlo, podemos practicarlo en nuestra propia casa. Lo importante es estar sereno, en silencio, diciendo o pensando un mantra, si se desea, o con una suave música de fondo y por sobre todas cosas, el encender velas perfumadas o un sahumerio duradero, nos envuelve en la magia del aroma que aquieta nuestro espíritu.
Esa magia, misteriosa y ancestral, rápidamente convierte al lugar en un espacio acogedor que nos recibe con amor.
El efecto que produce en nuestros distintos planos el perfume, el aroma, es algo misterioso que crea la vibración adecuada para dejarnos fluir. . .



"...Se cree que los primeros aromas creados por el hombre datan de tiempos prehistóricos desde el momento en que casualmente una ramita o resina de un árbol habría caído sobre una fogata que daba luz o mantenía alejada a las fieras. Y a lo largo de las diferentes civilizaciones -para fines ceremoniales, litúrgicos o festejos-, como hoy Francia, cada época tuvo su capital del perfume, por así decirlo. Antes fascinaban los griegos, envasados en preciosos frascos de cerámica, y ni hablar de productos de los laboratorios romanos, durante el Imperio, y más tarde, los bizantinos..."


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