En el ajetreado Mundo en que vivimos, la obsesión está
presente y se manifiesta de distintas formas, logrando gatillar trastornos cada
vez más frecuentes, tanto en hombres como en mujeres, propios de la época. Dos
de ellos son:
La Vigorexia y La Ortorexia
La Vigorexia
es el trastorno psicológico que afecta principalmente a los hombres, quienes perciben la imagen corporal
distorsionada, lo cual genera la obsesión por un cuerpo musculoso y fuerte.
Alguna
señal de alerta:
- Mirarse frecuentemente al espejo.
- Adicción al ejercicio físico,
especialmente con pesas.
- Exigir a su cuerpo al límite
sin medir consecuencias.
- Pesarse continuamente.
- Consumir anabólicos y
suplementos dietarios
Algún
riesgo:
- Cuerpo desproporcionado o lo
que es lo mismo la musculatura no es acorde a la estatura
- Vivir pensando en la calidad de
la comida
- Mayor predisposición de
enfermedades cardiovasculares por el consumo incontrolado de anabólicos
que obstruyen las arterias
La Ortorexia
es un trastorno psicológico que afecta más a mujeres que a hombres. Se
caracteriza por la obsesión por la comida sana y el rechazo a los aditivos,
conservantes, comida chatarra, etc.
Alguna
señal de alerta:
- En la elaboración de la comida
utiliza sólo madera o cerámica
- Se rehúsa a concurrir a
restaurantes o rechaza invitaciones
a cenar en otras casas.
Algún riesgo:
- Dietas estrictas y ayunos prolongados
para depurar
- Puede causar desnutrición por carencia de vitaminas y minerales (por ejemplo por la falta de carnes en la alimentación o ausencia de verduras)


4 sabios comentarios:
No seré yo el que justifique estas actitudes, pero no puedo evitar pensar que en ciuerto modo es normal, con los mil estímulos que nos asltan para ser sanos, cuidarnos, ser tops (al tiempo que te pretenden vender bollos, chucherías y chocolates). De locos.
Todos los excesos son malos de acuerdo. Pero el deseo de llevar una vida mas sana ¿es motivo de preocupación?. Yo creo que lo verdaderamente malo es los que están tratando de psicoanalizarte constantemente pensando que si te sales un pelín de lo establecido ya tienes una enfermedad. Algo parecido a los que manejan inutiles estadísticas con tal de justificar su sueldo. La vigorexia para ser considerada como tal debería llegar a unos límites muy altos de exigencia corporal y esas señales de alertas que tenemos hoy son síntomas de cualquier persona que vaya a un gimnasio. Así que que no cunda el pánico. Un beso
Gracias Prensa. Es parte de la vida que nos toca vivir. Un cordial saludo.
Creo Karras que no se trata de la vida sana a la que tú, yo y muchos tendemos hoy, sí apunta mi artículo a que los extremos pueden convertirse en fobias que luego conducen a otros problemas. Un abrazo, amigo.
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